Autor: Dr. Víctor Manuel Peña –

El gobierno del PRM cumplirá el próximo lunes 16 de agosto su primer año de haberse instalado en la misma fecha del 2020.

Ese primer año de gobierno del PRM se ha desarrollado en el contexto de la pandemia.

La pandemia del coronavirus es una pandemia muy endiablada que ha doblegado al mundo.

Al provocar una recesión a escala mundial y el cierre parcial del mundo, la pandemia ha provocado a su vez el hundimiento de los diferentes sectores de la economía y con ello ha aumentado la masa de desempleados a nivel mundial y a nivel de cada país y con ello ha lacerado sensiblemente el bienestar de la gente.

Al cerrarse el mundo, las economías que producen bienes y servicios para el mercado internacional como la dominicana han sido terriblemente golpeadas.

Y todo ha salpicado negativamente en las finanzas públicas provocando la disminución del coeficiente de tributación, aumentando el gasto público y con ello la necesidad de financiamiento y los niveles de deuda.

Vale decir la pandemia ha agravado enormemente los problemas de desempleo, de pobreza y de desigualdad en el mundo.

Ante ese contexto ominoso la prioridad eran dos: la salud y la reactivación de la economía.

Bien, ¿qué ha hecho el gobierno en el marco de la política general y de la política económica en especial?

Sin un plan claramente definido el gobierno del PRM decidió priorizar la salud y tomar medidas para impulsar de manera concomitante un proceso de reactivación de la economía.

Priorizar la salud implicaba asumir el asunto de la vacunación de la población. Y eso se asumió aunque hay una cantidad de vacunas contratadas que excede el tamaño de la población dominicana.

Ante la caída de los ingresos tributarios y el concomitante aumento del gasto público por los programas de transferencia asumidos y continuados, lo que implicó un aumento del déficit fiscal, el gobierno del PRM decidió transitar inmediatamente el camino del endeudamiento externo colocando emisiones de bonos soberanos en los meses de agosto y septiembre de 2020 en los mercados financieros internacionales.

Y en menos de un año ya el gobierno del PRM ha contratado una deuda externa por 13 mil millones de dólares.

Parte de los dólares ingresados por concepto del aumento de la deuda externa el gobierno los colocó transitoriamente en las bóvedas del Banco Central para producir el efecto de aumentar las reservas internacionales. Y luego estas cantidades de dólares fueron colocadas en las cuentas del Ministerio de Hacienda en el Banco de Reservas.

Esos trece mil millones de dólares equivalen a más de 750 mil millones de pesos a la tasa de 57.75 ó 57.50, cifra que se acerca bastante al monto del presupuesto para el año 2021 que es un de billón 900 mil y pico de millones de pesos.

En el programa de reactivación de la economía había que contemplar no solo la dinamización del turismo, de las zonas francas, el sector agropecuario y el sector manufacturero, había que contemplar también la inversión multimillonaria en nuevas obras de infraestructura con esos 13 mil millones de dólares.

Por el asunto de la severidad de la pandemia no ha habido condiciones para llevar a cabo una reforma fiscal, porque, además, la misma sería contraproducente con la reactivación o reanimación de la economía.

No obstante la caída estrepitosa del coeficiente de tributación el año pasado, las oficinas recaudadoras, Impuestos Internos y Aduanas, han estado reportando aumentos en las recaudaciones impositivas en lo que va de año.

El aumento de la deuda externa, el incremento de las recaudaciones y la liberación de recursos por la supresión de instituciones –OISOE, CDEEE y otras- y los recursos recibidos como consecuencia del significativo aumento del precio del oro dan cuenta de que el gobierno del PRM ha estado disponiendo de recursos: ha faltado visión, unidad y coherencia de equipo y la asunción de un destino común, aparte de que ha habido problemas de efectividad y eficacia en el uso de esos recursos.

No obstante el peso del servicio de la deuda pública, sobre todo, de la deuda externa, el gobierno no ha querido enfrascarse en un proceso de renegociación de dicha deuda con miras a morigerar su pesada carga sobre las finanzas públicas.

Hay gente que cree que la renegociación de la deuda externa producirá externalidades o efectos negativos sobre el crédito internacional, es decir, que éste podría resentirse.

Se precisa que el gasto tributario sea transparentado, racionalizado y eficientizado.

Ha habido opacidades en el manejo de la política monetaria en cuanto a garantizar el control de la inflación. En determinados momentos, producto de la inyección de más liquidez a la economía, la inflación ha estado fuera de control.

No es verdad que la inflación galopante que tuvimos en la primera mitad de este año se debió solo a la inflación importada. La inflación nuestra ha tenido bases internas que han agravado al máximo la inflación importada.

En esos momentos la inflación nuestra estuvo muy distanciada del rango meta.

Hemos dicho que el protagonismo para enfrentar los gruesos problemas de salud, de caída del nivel de empleo, de reactivación de la economía y otros conexos le corresponde al Estado.

No es posible que el mercado per se asuma ese protagonismo.

Solo el protagonismo eficaz del Estado puede reavivar o reactivar el mercado.

En medio de esta tragedia universal y local, la ideología del neoliberalismo se fue al culo del mundo.

Dentro de la política general hay que mantener los programas de asistencia social hasta que la economía se recupere plenamente y garantizar la seguridad alimentaria con precios estables.

Hay que reconocer que el presidente Abinader sigue siendo un hombre decente y con buenas intenciones, pero eso no basta para hacer un gobierno bueno en términos de la solución de los problemas cardinales de la nación y del pueblo.

La inexperiencia en el ejercicio del poder ha estado presente en la mayoría de las decisiones y actos del gobierno.