Johns Hopkins University & Medicine Resource Center, está reportando que la pandemia de coronavirus, desatada hace más de un año, ya se cobró la vida de 3,45 millones de personas en el mundo, e infectó a 166 millones. Estados Unidos acumula más de 33 millones de contagios y 589.000 fallecidos.

Por otro lado el nivel de contagios diarios en Estados Unidos cayó por debajo de los 20 mil, esto por primera vez en 11 meses.

El promedio de siete días bajó a 27.815 el viernes pasado, el más bajo desde el 22 de junio de 2020 y menos de una décima parte de la tasa de infección durante el aumento invernal, según datos del departamento de salud estatal compilados por The Washington Post. Pero ayer, sábado 22, de acuerdo a datos de Our World in Data, Estados Unidos reportó 19.778 contagios.

No obstante, el mapa de la pandemia sigue salpicado de puntos calientes, incluidos lugares de las Montañas Rocosas y el noroeste del Pacífico. Si bien el país comienza a reabrirse, el progreso contra el contagio no ha sido uniforme, ya que algunas comunidades luchan con las inequidades en la distribución de vacunas.

Pero la mayor parte del paisaje estadounidense se tornó verde pálido, el código de color para la carga viral “baja o moderada”, en un Informe de perfil acerca del COVID-19 publicado por la administración Biden. El informe mostró que 694 condados todavía tienen niveles “altos” de transmisión, menos de la mitad que a mediados de abril.

Aún no se sabe si el virus se sofocará por completo mediante el aumento de las vacunas, o si arderá sin llama en áreas con bajas tasas de inmunización y potencialmente estallará cuando regrese el clima más frío, dijo David Rubin, director de PolicyLab en el Children’s Hospital of Philadelphia, al Washington Post.

Para Rubin la respuesta dependerá en gran medida de las elecciones individuales de decenas de millones de estadounidenses, especialmente si se vacunan. “Si seguimos teniendo reservorios de enfermedades y tenemos áreas con pocas vacunas, se mantendrá hasta el otoño y comenzará a acelerarse nuevamente. Encontrará focos donde hay personas no vacunadas y tendrá estos brotes esporádicos”, alertó Rubin.

Un modelo del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington pronostica menos de 7.000 casos diarios para mediados de agosto y menos de 120 muertes, que es aproximadamente una quinta parte del número actual, niveles no vistos desde marzo de 2020.

Asimismo, las mismas proyecciones estiman que el virus tendrá algún tipo de resurgimiento en los meses más fríos que siguen, y las personas que dejaron de usar tapabocas tendrían que volver a usarlas para limitar la propagación viral.

Los científicos siguen preocupados por las variantes del virus, algunas de las cuales tienen mutaciones que limitan pero no bloquean por completo los efectos protectores de las vacunas. “El aumento en invierno depende de las variantes de escape que estén circulando y de la rapidez con que recojamos nuestras máscaras y nuestro buen comportamiento”, dijo Ali Mokdad, epidemiólogo del IHME.

Los funcionarios de la administración confían cada vez más en que la pandemia se controlará en los próximos meses. aunque las infecciones no se reducirán a cero y sigue existiendo la amenaza de variantes mutadas a medida que el virus continúa circulando a nivel mundial.