Por Madel Marquez –

Moño malo, es una frase que usan los dominicanos para referirse al cabello de algunas personas, refiriéndose al cabello con aspecto rizado, kinky o coily.

Hace poco comencé a compartir unas sátiras en tiktok, sobre el tema pendiente por reconocer y que tiene que ver con los ancestros de República Dominicana que provienen de África.
Es que decimos a todo pulmón que tenemos un abuelo o bisabuelo español, que llegó de España con sus tres hermanos y de ahí en adelante, se expandió el apellido.

En este punto, a mí me encantaría saber- ¿dónde está nuestro pasaporte español?

Retomando el tema, desde pequeños nos enseñan que el pelo crespo es pelo malo, y que debe ser planchado para que se vea “bonito”.
Quien suscribe, Madel, de niña, anhelaba tener el pelo lacio como muchas de mis primas, porque todos decían: “deben desrizarte”.

Llegó un momento en que hasta lo creí, y convencí a mi mamá (quien entonces, no estaba para nada de acuerdo) de llevarme al salón para que convirtieran mi pelo crespo, en pelo bueno

Al llegar aquí, me pregunto- ¿de verdad es malo? o ¿los estándares de belleza nos han inculcado durante generaciones, que el pelo bueno y bello, es lacio?.

Al respecto, en la universidad, durante una clase de Ética y Estética aprendí algunas ideas que analizaba Aristóteles. Entonces, ahí se respondieron mis preguntas.
No es moño malo, en aquel tiempo del filósofo Aristóteles, para muchos, el pelo crespo, simplemente era desconocido.

Por ello, me rehuso a creer que sea malo un pelo tan elaborado como el mío, con tantas mini ondas semejando espirales y en cada hebra su propio estilo.
En realidad, convencida estoy de que mi cabello, de hecho, es una obra de arte hecha por la mano de Dios.

Siendo así, debemos admitir que parte de nuestros ancestros, fueron raptados en África y obligados a estar a merced de otros de nuestros ancestros; los colonizadores blancos.

Admitir lo planteado, es reconocer que somos un híbrido de colonizadores blancos y aborígenes de pelo lacio, con esclavos negros de pelo crespo; reconocer por igual, que está demostrado que la belleza es cultural y que no hay razas superiores, ni inferiores.
Lo que sí existe es la superioridad tecnológica, que fue la que posibilitó que los europeos se impusieran vía la utilización de sus armas, vencer y esclavizar a millones de africanos y al grueso de los aborígenes de nuestro continente.
Esto que explico es ilustrativo, da orgullo e invita a conocer nuestro pasado, porque de ahí venimos. Creo que solo conociendo la verdad del pasado podemos sentir orgullo de la hermosa mezcla que somos, y con ello, empezamos a rediseñar los patrones del sistema, que hoy me permiten declarar: -soy y exhibo con dignidada mi moño malo.

¿Y qué?

Posdata: la vida es muy corta para querer atarnos a la esclavitud de querer vernos como los demás quieren que nos veamos.

La autora es actriz y directora de cine