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NACIONES UNIDAS (AP) — La República Dominicana llevó el miércoles a las Naciones Unidas su preocupación por el estado de cosas en la vecina Haití, donde reina una violencia desenfrenada, y dijo que es necesaria “una fuerza robusta” para recuperar la paz.

“Debemos quitarnos la venda y admitir que la policía haitiana no va a garantizar el orden y someter a las pandillas”, declaró el ministro de relaciones exteriores Roberto Álvarez ante la Asamblea General de la ONU.

“Bandas criminales han aumentado su poder de asfixia en (la capital) Puerto Príncipe y todo indica que la policía nacional de Haití no tiene la capacidad para contenerlas”, agregó.

Sostuvo que las acciones de estas bandas constituyen “crímenes de lesa humanidad”.

El canciller afirmó que la resolución 2645 de la ONU “nos coloca a las puertas de tomar las decisiones más pertinentes para evitar que la situación desborde los causes normales”.

Aludía a una resolución de mediados de julio por la que la ONU decidió prorrogar hasta el 15 de julio de 2023 el mandato de la BINUH, la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití.

La BINUH tiene la misión de promover iniciativas para detener la violencia y generar una estabilidad que permita realizar elecciones.

Álvarez dijo que su país respalda “firmemente lo expresado por el secretario general Antonio Guterres en su entrevista a la televisión francesa el pasado 18 de este mes, de que resulta imprescindible ocuparse de la seguridad en Haití y que, mientras se consolida la ayuda a la capacitación de su policía, es necesaria una fuerza robusta, capaz de recuperar la paz y poner fin a la violencia desatada por las bandas armadas, infiltradas por el poder político y económico”.

Álvarez opinó que la situación actual en Haití es peor que la derivada del devastador terremoto del 2010.

“En el 2010, la población se movilizó y el mundo entero acudió a socorrer a Haití. En 1986 la población se unió para frenar la dictadura que perduró más de dos décadas”, manifestó el canciller. “Hoy la situación es diferente. La población haitiana se siente abandonada a su propia suerte”.

“Debemos actuar ahora… si queremos llevar estabilidad y la tranquilidad a Haití, a sus vecinos y a la región”, insistió Álvarez.

La semana pasada dos periodistas haitianos fueron muertos a tiros y sus cuerpos quemados cuando investigaban en una zona controlada por pandillas en la capital. Haití vive una ola de asesinatos y secuestros. Las pandillas se han vuelto más poderosas desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse el 7 de julio de 2021.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, tuiteó el miércoles por la tarde que le pidió perdón “a Haití por el asesinato de su presidente cometido por mercenarios colombianos”. Varios exsoldados colombianos están arrestados en Haití en relación al asesinato de Moïse.

Cuando periodistas preguntaron a portavoces de Petro por el tuit, éstos respondieron que no tenían más información.