Cuando las negociaciones entre Rusia y Ucrania parecían encaminarse, Washington decide poner en discusión las garantías de seguridad para Kiev. Un análisis político de ‘Global Times’ sugiere que EEUU busca estratégicamente alargar intencionalmente el conflicto.
Tras la última ronda de conversaciones entre Rusia y Ucrania celebrada en Turquía, ambas partes arrojaron señales positivas. Ucrania propuso adoptar un estatus neutral a cambio de garantías de seguridad por parte de la comunidad internacional. Mientras que Rusia señaló que reduciría la actividad militar.
Un día después, el 30 de marzo, la directora de comunicaciones estadounidense Kate Bedingfield aseguró: «Estamos en constante discusión con los ucranianos sobre las formas en que podemos ayudar a garantizar su soberanía y seguridad. Pero no hay nada específico sobre una garantía de seguridad de lo que pueda hablar en este momento».
El análisis de Global Times sugiere que EEUU no quiere que la operación especial de Rusia en Ucrania termine y está haciendo todo lo posible para retrasar la desescalada.
«EEUU no quiere que Rusia y Ucrania se lleven bien de forma pacífica», indicó el profesor del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de Asuntos Exteriores de China Li Hidong.
En su opinión, esto se pone de manifiesto en la reticencia de la Casa Blanca a hablar de cualquier garantía de seguridad para Kiev, ya que esto aceleraría las negociaciones entre Moscú y Kiev.
Otra razón que se expone en el análisis es que Ucrania ahora depende más de Washington porque sigue suministrando armas y otras ayudas militares. Asimismo, Li agregó que EEUU no quiere ayudar a resolver pronto la crisis porque la quiere utilizar para controlar efectivamente a Europa y marginar a Rusia mientras consume más de su fuerza.
«A la vista de los recientes acontecimientos protagonizados por EEUU, Washington ha conseguido al menos parte de sus objetivos. Por ejemplo, EEUU y la UE firmaron un acuerdo histórico sobre el gas; superficialmente, el acuerdo pretende ayudar a Europa a reducir la dependencia de Rusia, pero esencialmente hará que Europa sea más dependiente de EEUU», expuso.
Rusia lanzó una operación especial en Ucrania el 24 de febrero, el presidente Vladímir Putin describió que el objetivo es «proteger a las personas que han sido sometidas a abusos, al genocidio del régimen de Kiev durante ocho años».
Para ello, indicó que el plan es desmilitarizar y desnazificar Ucrania y llevar a juicio a todos los responsables que perpetraron «crímenes sangrientos contra la población civil» en Donbás. A su vez, el Ministerio de Defensa ruso aclaró que los ataques militares no están dirigidos contra la población civil y que buscan inutilizar la infraestructura bélica en el territorio ucraniano.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, rechazó las declaraciones de Putin sobre la presencia de nazis en Ucrania y calificó la operación militar rusa de «invasión a gran escala». Los países occidentales se pusieron del lado de Kiev, condenando las acciones de Rusia e imponiendo una serie de sanciones duras contra Moscú. Mientras el Kremlin cuestiona a Occidente por haber ignorado los crímenes de guerra cometidos por Ucrania en las Repúblicas de Donetsk y Lugansk durante ocho años.