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WASHINGTON (AP) — Estados Unidos conmemoró el domingo el 21er aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre leyendo los nombres de las víctimas, realizando trabajos voluntarios y otras ceremonias.

En la ciudad de Nueva York, donde estaban las torres del World Trade Center que fueron derribadas por los terroristas, sonó una campana y se guardó un minuto de silencio en honor a las víctimas.

En la ceremonia en Nueva York, el sobrino de uno de los bomberos que falleció ese día rindió honor a su tío.

“Siempre estás en mi corazón y sé que desde donde estás me proteges”, expresó Jimmy Riches, quien no había nacido cuando falleció su tío, quien tenía el mismo nombre.

Hubo ceremonias en los otros dos lugares atacados: el Pentágono y una pradera en Pensilvania.

En el Pentágono, el presidente Joe Biden asistió a una ceremonia en honor a las víctimas.

En referencia a los miembros de los equipos de rescate caídos ese día, Biden dijo: “Con ustedes tenemos una deuda increíble, increíble”.

Biden señaló que, incluso después de la retirada norteamericana de Afganistán, Estados Unidos seguirá persiguiendo a los responsables de los ataques. El mes pasado, Biden anunció que Estados Unidos había matado en un operativo clandestino a Ayman al Zawahri, líder de Al Qaeda que ayudó a tramar los ataques.

“Nunca olvidaremos, nunca nos rendiremos”, expresó Biden.

“Nuestro compromiso en evitar otro ataque contra Estados Unidos jamás acabará”, añadió.

Biden aprovechó la ocasión para reiterar que la democracia en Estados Unidos está en peligro.

“No basta con defender la democracia una vez al año, o de vez en cuando”, dijo Biden. “Es algo que tenemos que hacer todos los días. Así que este no es sólo un día de recordación, sino también un día de renovación y empeño para cada ciudadano en su devoción a este país, a los principios que encarna, a nuestra democracia”.

“Tenemos la obligación, el deber, la responsabilidad, de preservar y proteger nuestra democracia, la misma democracia que garantiza el derecho a la libertad que los terroristas el 11 de septiembre trataron de sepultar en fuego, humo y cenizas”, añadió Biden.

La primera dama Jill Biden habló en el monumento conmemorativo al Vuelo 93 en una pradera en Shanksville, Pensilvania, y estuvo acompañada por su hermana Bonny Jacobs.

En una entrevista el sábado con The Associated Press, Jill Biden recordó haberse “muerto de miedo” al pensar de que su hermana, azafata de United Airlines, pudiese estar en uno de los cuatro aviones secuestrados por los terroristas.

“Le llamé a Bonny para ver dónde estaba porque estaba muerta de miedo… No sabía dónde estaba, si estaba volando, dónde estaba”, recordó la primera dama. “Y entonces hallé que estaba en su casa”.

Biden había acudido a impartir su clase al Delaware Technical Community College, y luego se fue directo a casa de su hermana después de que las clases se suspendieron.

En sus declaraciones en Shanksville, Jill Biden dijo que, después de que la conmoción por los hechos del 11 de septiembre “se tornó en tristeza” y ella ya había hablado con su esposo y sus hijos, pensó en su hermana, que sigue laborando como azafata para United Airlines.

“Es un trabajo que ella ha amado por muchos años, y sabía que el peso de esta tragedia sería más duro para ella”, señaló la primera dama. “Cuando llegué a su casa, me di cuenta que tenía razón. Ella no sólo había perdido a colegas. Había perdido a amigos”.

“Pero sé que, a medida que nos enteramos de más cosas acerca de ese día oscuro, ella sintió orgullo por lo que ocurrió aquí también, orgullo de que fueron sus colegas sobrecargos y los pasajeros del Vuelo 93 de United los que contraatacaron, los que ayudaron a detener el avión para que no cobrara un incontable número de vidas en la capital de nuestra nación”.

La vicepresidenta Kamala Harris y su esposo asistieron en Nueva York a una ceremonia en el monumento conmemorativo a las víctimas pero, como es tradición, en ese evento no hablan líderes políticos.