Por Federico Pinales /

Nunca me avergüenzo,
de haber sido tan menso.
Aunque a veces lo pienso,
Cuando me siento tenso.

Siempre he sido apasionado e intenso,
defendiendo lo justo, humano, en lo que creo y en lo que pienso.
Aunque los oportunistas, descarados, vende patrias y traficantes de sentimientos,
Cubiertos bajo las sotanas, partidos y movimientos,
Se hayan valido de todos los inventos,
Para construir un falso mundo inmenso,
dirigido a anestesiar y embobar a todos los mensos,
que, como yo, en algún momento,
les hemos creído sus cuentos.
No será una sublevación, una conspiración ni una revolución,
Pero sí un llamado de atención,
Sobre el peligro de la reiterada justificación,
Para continuar con el reciclaje y la abusiva reelección.
Nunca he tenido complejos,
Ni siquiera cuando me veo las arrugas en el espejo,
Pero confieso formar parte de la larga lista de mensos y pendejos,
Que hemos permitido que las cosas lleguen tan lejos.

Crucificar hoy y santificar mañana,

Se ha convertido en una práctica cotidiana.
Cansado ya de que los diablitos de ayer, sean los angelitos inmaculados de hoy, y que las cosas malas que criticamos ayer, hoy las justifiquemos hasta tomando la Biblia de instrumento,
Es un difícil momento, un hueso duro de roer y un trago difícil de seguir degustando,

Para quienes ya nos estamos cansando,
De que con nosotros se siga jugando,
Haciéndose los pendejitos,
Para seguir envolviendo a los mencitos,
Con los mismos manidos cuentecitos,
Que se repiten cada dos años,
Desde hace un número indeterminado de años,
Cuando se empezaron a manipular a las bases,
Como ovejas para el rebaño.
Amo, quiero, respeto, admiro y reconozco los valiosos aportes de todos los que se han entregado a la causa desde 1965 hasta la fecha y que dentro de las medidas de sus posibilidades han dejado huellas imborrables, llevando las coherencias de sus predicamentos hasta las tumbas.
Sin embargo hay otros vivos y muertos que sólo Dios sabrá el lugar que les tendrá reservado en el infierno, si es que realmente existe.

A los que aún viven y merecen la gloria, cuiden sus legados y no abusen del inmenso poder que tienen en sus manos para manipular a las bases, dividiéndolas convenientemente cada dos años.
Haciendo acuerdos de aposentos irritantes y vergonzosos, para luego bajarles líneas disciplinarias a quienes tenemos compromisos históricos con la honestidad, la transparencia, la coherencia, la objetividad y la ética profesional, gremial y dirigencial.

Estoy de acuerdo con la disciplina institucional y democrática, no con las órdenes dictatoriales para satisfacer a grupos ó a individuos.

Soy amigo y aliado de todos en las buenas prácticas, más no borrego de ninguno.
Si amamos las organizaciones que nos representan, pongamos atención a estas reflexiones, hechas dos años antes del próximo proceso.

Federico Pinales Periodista: Hechas un año antes del próximo.