Por  Carlos Mccoy

La insistencia de los Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte en traer a Ucrania a su redil abrió una caja de Pandora. Esta mítica narración griega nos cuenta de la venganza del dios Zeus contra Prometeo, Titán amigo de los mortales, por este regalarles el fuego a los humanos.

Zeus le presento a su hermosa hija Pandora a Epimeteo, hermano de Prometeo y estos se casaron. El poderoso dios, como regalo de bodas, les dio una caja, pero con el compromiso de que nunca la abrieran. La curiosidad de la novia fue mayor que la promesa al padre y ella abrió el cajón. Al abrirlo escaparon todos los males del mundo.

Esto es un símil con lo sucedido en el intento de Ucrania para entrar a la OTAN. Un mundo que estaba recomponiéndose de los estragaos causados por el Covid-19, no necesitaba poner este innecesario obstáculo en el camino de la recuperación. Esta acción y sus secuelas han regado inflación, desabastecimientos y amenaza con una recesión mundial. Desgraciadamente las cosas siguen complicándose pues ninguna de las partes quiere dar su brazo a torcer.

Las sanciones impuestas a Moscú obligaron a este país a buscar otros horizontes comerciales. Ha estado acercándose a los chinos y a los indios. Pero, con la perspectiva de un triunfo de Luiz Inacio “Lula” da Silva, en la nación carioca, el abanico se ha abierto un poco más y ya están pensando nueva vez en el bloque BRICS, (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

Estamos hablando de una coalición de cinco países que componen el 26% de la superficie del planeta y el 41% de su población. Algo con lo que Europa o los Estados Unidos de América se les haría muy difícil competir.  Y menos si este comercio empieza a utilizar como divisas en sus transacciones, rublos, yuanes y rupias en vez del dólar estadounidense.

 Nosotros anhelamos que Dios y todos los santos del cielo, iluminen a esos líderes mundiales que tienen en sus manos el futuro del planeta. Que pongan a un lado sus egos y sus soberbias. Que trabajen en torno a crear un ambiente de paz y bienestar para la humanidad. Creemos firmemente que, si todo ese dinero que se utiliza en armamentos se utilizara en educación y salud, este sería un mundo sano y pletórico de felicidad.

El mito griego termina diciendo que cuando Pandora pudo cerrar la caja solo logró contener dentro de esta a Elpis, el espíritu de la esperanza, único bien que los dioses habían metido en ella. De ahí la expresión, “La esperanza es lo último que se pierde”.

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Carlos McCoy Periódicos / TECLALIBRE MULTIMEDIOS