Por Fausto Montes de Oca /

A Fernando Báez Pozo, le conocí, siendo muy joven, en la universidad, hombre de fama bien ganada, de un hombre recto. Su condición de Asistente del profesor Juan Bosch, le hacía adquirir esa dimensión del prócer, con tan solo mirarlo, a Báez, como le llaman sus íntimos, era un símbolo de esa conciencia bochista, un signo de la identidad más arraigada del PLD, de los fundamentos patrióticos y libertarios.

Báez Pozo, por la identificación con la forma de pensar y actuar de Bosch, era una especie de álter ego de éste. Su carácter político y su perfil de militante es eminentemente simbólico de lo que fueron los fundamentos primigenios del viejo partido.

El representaba legítimamente a esa generación de políticos que creció bajo el influjo de los valores inherentes a la honestidad, humanismo y pensamiento democrático del maestro de siempre, el profesor Juan Bosch.

Para un hombre de la estirpe de Fernando Báez Pozo, que les sustituyan todo aquellos fundamentos que dieron origen , a aquella obra maestra, por todo un mecanismo de pragmatismo político, no ha debido de ser fácil de digerir.

Báez, visitó a Leonel, entre ellos, hay muchas coincidencias, Báez, asistente del líder histórico, Leonel, el señalado para continuar su legado.