Los militares rusos destruyeron un lote de armas extranjeras en un aeródromo militar en la región de la ciudad de Odessa, en el sur de Ucrania, declaró el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Ígor Konashénkov.

«Un ataque lanzado con misiles de alta precisión Onix contra un aeródromo militar en la región de Odesa, destruyó un hangar con un lote de armas y municiones suministrados por Estados Unidos y los países europeos», dijo Konashénkov ante la prensa y agregó que también fue destruida una pista de aterrizaje.

La conmoción tras el ataque ruso en el Sábado Santo del calendario ortodoxo es profunda. «Para la Pascua, muchas familias habían regresado a Odesa. Durante semanas se habían escondido de un inminente ataque ruso en el campo o en el oeste de Ucrania. Pero esa ciudad en el sur de Ucrania se había librado durante mucho tiempo de los bombardeos rusos, así que muchos pensaron que estaban a salvo», cuenta el estudiante Mijailo. El frente de guerra se extiende a más de 100 kilómetros al este de la ciudad portuaria.

Mientras que la mayoría de los ancianos permanecieron en la ciudad desierta durante las primeras semanas de la guerra, el fatal ataque con cohetes del pasado sábado golpeó a muchas familias. Una mujer con un bebé de tres meses y una pareja de recién casados que esperaban un hijo son las primeras víctimas civiles de Odesa tras dos meses de guerra. Ocho muertos y una docena de heridos graves, según el gobierno ucraniano, es el triste balance de este ataque ruso a un edificio residencial.Moscú niega que el ataque con misiles a Odesa haya causado víctimas civiles. Según declaraciones oficiales rusas, el ataque iba dirigido a un aeropuerto militar, que habría sido alcanzado con «misiles de alta precisión». La parte rusa no dijo nada sobre las consecuencias de este ataque para la población civil. La casa que fue bombardeada se encuentra a un kilómetro y medio al sureste de un aeropuerto militar.