Inocencio garcía javier
Santo Domingo, RD

Al primer gobierno encabezado por el doctor Leonel Fernández le correspondió enfrentar la intensificación de las fuerzas económico-financieras y de mercado libre, impulsadas por la consolidación del modelo neoliberal, definido éste en donde las reglas del mercado se imponen a las del Estado, proceso en el cual ese dominio le opone fuertes restricciones como direccionador del desarrollo.

En su discurso de toma de posesión del 16 de agosto de 1996 dijo que el mundo experimentaba una “mutación a escala planetaria”, después de exponer un diagnóstico de la complejidad representada por la reorganización de las relaciones económicas en el que la economía y el comercio se constituían como dominantes y, en el orden político, caracterizado por la transición de un mundo bipolar a uno multipolar.

La revolución científico-tecnológica aceleró la transición en curso e impactó en la matriz de la producción y la productividad, así como en la transnacionalización de bienes y servicios, sumado a la aparición de una miríada de actores nuevos, fenómenos que empezaron a hacer más complejas la política exterior, la diplomacia y la inserción de los países en vías de desarrollo en el nuevo sistema internacional que se estaba configurando.

¿Cuáles fueron, entonces, los objetivos estratégicos definidos en esa alocución por el presidente Leonel Fernández para tratar de asimilar y adecuar esos cambios tectónicos y sus impactos en un Pequeño Estado Insular en Desarrollo (PEID) como lo es la República Dominicana?

Los objetivos estratégicos fueron dos: uno de nivel internacional y el otro del  nivel nacional. El primero consistió en romper el aislamiento internacional no planeado de la Política Exterior Dominicana (PEXD) anterior a 1996; y el segundo, la reforma y modernización del Estado.

Ambos, fuertemente imbricados, es decir, el éxito de cada uno dependía de las líneas de acción entrelazadas entre los dos niveles,  mismos que fueron retomados, profundizados y consolidados durante los períodos gubernamentales subsiguientes 2004-2008 y 2008-2012. En el primer nivel se definió una PEXD activa que abarcara los ámbitos multilateral, regional y bilateral, a la vez que se iniciaba un proceso de reforma y modernización del Estado que abarcara los sistemas financiero y económico; la reactivación de los sectores productivos, particularmente el agropecuario e industrial; la equidad social con un gasto orientado hacia las áreas sociales como salud, educación, agua potable, alcantarillado y vienda; y en el área judicial, una reforma que garantizara la aprobación de una ley de Carrera Judicial y que creara la Escuela Nacional de la Magistratura.

Ahora bien, para la implementación de esa visión estratégica vinculante de los dos niveles mencionados, era de rigor comprender la profunda interdependencia de la triada de las tres “i” que define el teórico internacionalista Robert Gilpin: Interdependencia-Interacción-Incidencia que se produce entre la dupla Estado-Mercado en el sistema de relaciones internacionales.

Precisamente esa tríada irrumpió con inusitada fuerza a partir de la segunda mitad de la década de los 90’s. Resumiéndolas, en el orden antes indicado, implica la que se produce entre mercado y política internacional, pero especialmente, señala Gilpin, afectada la misma por la presencia o ausencia del liderazgo político; el intercambio económico-político que genera una intensa competencia entre los Estados por influir en mercados internacionales y, finalmente, la del mercado mundial en el desarrollo económico y el esfuerzo de los Estados por influir en reglas y regímenes que gobiernan el comercio, la inversión extranjera y el sistema monetario internacional, tanto como otros aspectos de la economía política internacional.

Ante un escenario como el descrito, entonces, se requerió no solo el despliegue de una PEXD activa y que partiera de un plan estratégico vinculante de los dos niveles mencionados, sino la puesta en ejecución de la denominada diplomacia presidencial.

¿Cuáles fueron los resultados de la estrategia de intervención multinivel combinando la PEXD con la diplomacia presidencial?

La inteligente vinculación entre los dos niveles mencionados produjo, por un lado, la inserción en los organismos multilaterales y regionales con la participación en la membresía o dirección en veintiún consejos de la ONU y la OEA; en el plano bilateral-regional la propuesta hecha por el presidente Leonel Fernández al presidente Hugo Chávez para la financiación de la importación del petróleo venezolano a los países del Caribe, cristalizado con el Programa PetroCaribe; y en el plano bilateral, la ampliación de relaciones diplomáticas en sede de Estados y concurrencias en países de América Latina, Asia, África, Europa Central, Europea del Este y Medio Oriente.

La activa política exterior y la diplomacia presidencial situaron a la República Dominicana, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, como el país de la región de mayor atracción de Inversión Extranjera Directa. Relevante fue la iniciativa de resolución asumida por el G77+China sobre la especulación de mercados de futuros de materias primas, especialmente alimentos y petróleo, propuesta por el presidente Leonel Fernández y aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas, entre otros muchos logros que consolidaron la estabilidad económica y política del país, el rompimiento del aislamiento internacional y, como corolario, un mayor reconocimiento y respeto en la comunidad internacional.