La doctrina energética de Donald Trump ha evolucionado hacia una "Geopolítica del Botín", donde el control directo de recursos, como se ha implementado en Venezuela tras la caída de Maduro, se perfila ahora como el modelo a seguir para Irán. Bajo el argumento de asegurar el flujo energético en puntos críticos como el Estrecho de Ormuz, Washington busca consolidar una hegemonía que permite no solo estabilizar precios internos, sino financiar su proyección de poder global mediante la gestión de activos petroleros en zonas de conflicto.
La doctrina energética de Donald Trump ha evolucionado hacia una "Geopolítica del Botín", donde el control directo de recursos, como se ha implementado en Venezuela tras la caída de Maduro, se perfila ahora como el modelo a seguir para Irán. Bajo el argumento de asegurar el flujo energético en puntos críticos como el Estrecho de Ormuz, Washington busca consolidar una hegemonía que permite no solo estabilizar precios internos, sino financiar su proyección de poder global mediante la gestión de activos petroleros en zonas de conflicto.